Estucado: qué es y cómo puedes aplicarlo en una vivienda

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El estucado es un tipo de recubrimiento decorativo que se aplica sobre las paredes y techos. Se trata de una pasta compuesta de cal, yeso, arena de mármol, cemento y pigmentos naturales. Es uno de los acabados más utilizados para el revestimiento de paredes, pues le otorga un efecto similar al mármol. Esta técnica es ideal para embellecer las superficies con una textura natural muy lujosa, suave y brillante. Además, aporta funciones estéticas y prácticas sin que pase de moda (Gimsblog, 2022).

A continuación, puedes ver las ventajas del estuco a la hora de decorar el hogar y los pasos para aplicarlo en una vivienda.

Ventajas del estucado en la decoración del hogar

Esta es una de las técnicas más antiguas de pintura, ya que se ajusta perfectamente en la decoración del hogar. Destaca por su gran calidad y facilidad de uso, por lo que tiene numerosas ventajas. Entre las principales se encuentran (Docrys & DC, 2023; Gimsblog, 2022).

  • Es un material muy versátil y puede aplicarse sobre madera, yeso o cemento. Incluso, es ideal para el moldeado y tallado de formas.
  • Se le puede variar la intensidad de color con diferentes tintes para lograr acabados degradados. Esto aumenta sus posibilidades decorativas.
  • Es de fácil mantenimiento. Solo es necesario limpiarlo con agua para mantener el estuco sin manchas.
  • Tiene una gran resistencia y durabilidad. El estucado tiene una vida útil de aproximadamente 50 a 70 años.
  • Es económico en comparación a otros materiales, como el mármol y la piedra.
  • Ayuda a revalorizar la vivienda debido a su calidad y aspecto lujoso.

Pasos para aplicar el estucado en una vivienda

Aplicar el estuco en las paredes es una tarea que requiere cuidado. Es importante tener precaución y hacerlo paso a paso para que la pintura se visualice más uniforme. Puedes hacerlo tú mismo como se muestra en este video y seguir estas sencillas indicaciones que te ayudarán a lograr acabados profesionales (Fen Arq, 2023; Echeverri, 2018):

  1. Prepara la superficie para aplicar el estuco

    Antes de aplicar el estucado, limpia muy bien la superficie y elimina residuos de tierra, polvo, restos de pintura y otros contaminantes que pueda tener la pared. Esto es necesario para que el estuco pueda fijarse bien y su acabado sea uniforme. Para eso, puedes optar por lijar y lavar con un cepillo la superficie, y si es necesario, reparar cualquier grieta o imperfección con masilla acrílica.

  2. Realiza la mezcla para el estucado con la consistencia adecuada

    Prepara la mezcla con la consistencia adecuada para obtener un aspecto correcto al aplicar el estuco. En este punto, es importante seguir las indicaciones del fabricante y mezclarlo bien hasta conseguir la textura deseada. También, puedes optar por una mezcla lista para aplicar. Te recomendamos aplicar antes un líquido de unión de mampostería con un rodillo sobre la superficie y dejarlo secar 15 minutos.

  3. Aplica el estuco de manera uniforme

    Una vez tengas la mezcla de estuco lista, aplícala con una espátula sobre la superficie de manera horizontal y vertical. Debes aplicar varias capas de estuco, de 3 a 4 capas. Lo recomendable es que el estuco logre un grosor de 1 a 2 cm y que tenga una textura lisa y uniforme.

  4. Deja secar el estucado de forma natural

    Al terminar de aplicar el estuco, déjalo secar por 24 horas de forma natural. Evita exponer la superficie a corrientes de aire o a la luz solar. Este debe secarse a la temperatura y humedad del ambiente. Pasado el tiempo, riega la pared con una manguera para lograr un acabado de mejor calidad.

  5. Realiza el acabado para realzar su belleza

    Cuando la superficie esté bien seca, comienza a realizar el acabado. Para eso, puedes eliminar las irregularidades con una lija, limpiar de nuevo la superficie de residuos, y si es necesario aplicar una capa extra de estuco blanco. Para terminar, pinta la pared con un rodillo, empleando dos capas de pintura para que quede perfecta.

El estucado es un acabado que aporta un efecto similar al mármol a las paredes y techos. Este consigue una textura aterciopelada, lujosa, suave y brillante. Su aplicación requiere de cuidado, por lo que es importante seguir estas recomendaciones para obtener resultados profesionales. Además, es muy versátil, no solo tiene funciones estéticas, sino que refuerza las paredes y es muy duradero.

Referencias Bibliográficas